Dulzura

Sonriendo a esa extraña figura,

caminando directo a su encuentro, 

¡que gran perdición son tus pozos profundos!

y esa brisa bañada en vanidad y lujuria, 

que perturban la serenidad de estos suaves tintineos.

¡Gracia divina la tuya!, como esos amaneceres perfectos.

Me baño en las sonrisas de tus aguas y en los jugos de tus frutos, 

libre pajarillo me siento, regodeándome  de la dulzura de tus besos.

Bucólicos encuentros nuestros, ¡oh cariño mío!, permíteme  emigrar al calor de tu pecho y acunarme en la suavidad de tus tintineos.

Sabina Bellerose

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